El análisis de impedancia bioeléctrica (BIA) proporciona la información necesaria para estudiar con precisión la composición corporal, lo que a su vez permite controlar de cerca el síndrome de desgaste progresivo del SIDA (wasting). Mediante el análisis BIA, se determina la composición relativa de la grasa corporal y de otras sustancias que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. El síndrome de desgaste progresivo del SIDA es un proceso por el cual la masa corporal magra es procesada (metabolizada) para proporcionar energía al cuerpo. BIA compara las mediciones a través del tiempo, y esto permite controlar las alteraciones de la masa magra corporal (tejidos orgánicos y musculares), que por lo general no se pueden determinar con exactitud mediante los cambios en el peso.
Al proporcionar información precisa sobre la composición corporal, el análisis de BIA contribuye a que los médicos puedan medir objetivamente la eficacia de los tratamientos contra el desgaste progresivo del SIDA. Además, el análisis ayuda a los médicos a evaluar el efecto que produce una terapia anti-VIH efectiva en la composición corporal.
¿Cómo funciona el BIA?
El análisis BIA funciona enviando una pequeñísima (e inofensiva) corriente eléctrica a través del cuerpo, aproximadamente igual a una batería AA descargada. El peso total del cuerpo está compuesto por distintas "masas" como grasas, músculos, huesos y agua. Cada una de estas masas conduce electricidad de distintas maneras. Al medir la resistencia eléctrica de algunas de estas masas en el cuerpo, llamada "impedancia bioeléctrica," y al calcular la resistencia eléctrica de otras, el análisis puede medir con precisión el porcentaje de cada una de las masas en el peso corporal total.
El análisis BIA es indoloro, sólo dura un minuto y puede repetirse muchas veces sin provocar efectos adversos.