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Lecciones del VIH y del SIDA Lipodistrofia

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¿Qué es la lipodistrofia?

La palabra "lipodistrofia" es más que un simple trabalenguas, puede desglosarse para revelar su significado exacto. "Lipo" significa grasa y "distrofia" significa un crecimiento o cambio anormal. Al unir los dos significados en palabras sencillas, lo que queda es exactamente lo que se observa en muchas personas que viven con el VIH: cambios anormales en la distribución de la grasa.

Aquí presentamos una revisión sobre los cambios de la grasa que se han observado en las personas VIH positivas:

Acumulación de grasa: Algunas personas experimentaron un aumento importante de la grasa visceral (la grasa ubicada profundamente dentro del cuerpo) alrededor de los intestinos. El término médico para esto es: lipohipertrofia (crecimiento excesivo de grasa). También se ha observado un aumento de grasa en la zona dorsocervical (acumulación de grasa en la parte posterior del cuello y de los hombros, a veces conocida como “joroba de búfalo”), así como aumento de tejido graso en los senos. Algunas personas también han reportado bultos móviles redondeados, o planos debajo de la piel (lipomas).
 
La pérdida de grasa: Algunas personas experimentan una disminución de la grasa de las piernas, los brazos, las nalgas o la cara; lo que hace sobresalir las venas de los brazos y de las piernas, y provoca un hundimiento de las mejillas. En la jerga médica, esto se llama lipoatrofia (reducción del tejido graso).

Muchas personas VIH positivas que toman medicamentos anti-VIH también pueden experimentar los siguientes problemas:

Niveles altos de grasa en la sangre: Algunas personas presentan un aumento en la cantidad de grasas o lípidos en la sangre. Los dos tipos de lípidos que aumentan son los triglicéridos y el colesterol. Los niveles altos de colesterol pueden aumentar el riesgo de ataques cardíacos o de infartos cerebrales. El aumento de los triglicéridos puede aumentar el riesgo de lesiones en el páncreas (pancreatitis).
 
Niveles altos de azúcar en la sangre: Algunas personas observan un aumento de los niveles de azúcar o de glucosa en la sangre. Esto también puede asociarse con un aumento de la cantidad de insulina (una hormona producida por el páncreas que ayuda a controlar los niveles de glucosa) en la sangre. Esto puede provocar diabetes, un problema potencialmente peligroso que requiere atención médica.

En esta lección no se analiza en detalle el tema de los niveles elevados de lípidos y azúcares en la sangre. Para aprender más sobre los niveles altos de colesterol y triglicéridos, incluyendo qué los causa, qué significan y cuál es la mejor manera de tratarlos, consulta la lección llamada Riesgos para el corazón (hiperlipidemia). Esta lección se centra fundamentalmente en los cambios en la forma del cuerpo asociados con la lipodistrofia.

¿Qué aspecto tiene?

Para la mayoría de las personas, el cambio es imperceptible. Pero para otros, la lipodistrofia puede ser completamente deformante. Aquí hay dos imágenes. La primera muestra los cambios que pueden producirse en el cuerpo, incluyendo una extensa acumulación de grasa en el abdomen, y detrás del cuello y los hombros, junto con pérdida de grasa en los brazos. La segunda muestra una disminución de grasa en la cara (lipoatrofia facial).

Lipodystrophy picture  

¿Todos estos problemas están interconectados?

Durante muchos años, desde el comienzo del uso masivo de la terapia combinada de medicamentos anti-VIH, muchas personas VIH positivas y sus proveedores de atención médica han reportado diferentes tipos de cambios en la forma del cuerpo (lipohipertrofia y lipoatrofia). En consecuencia, ambos problemas fueron agrupados extraoficialmente como parte del mismo síndrome, causado muy probablemente por el tratamiento anti-VIH. Sin embargo, aún no está claro si estos dos tipos diferentes de cambios en la forma del cuerpo están realmente relacionados. Algunas personas VIH positivas no tiene ningún signo de lipoatrofia ni de lipohipertrofia, algunos padecen uno o el otro, mientras que otros padecen los dos. Debido a que no todas las personas con VIH parecen experimentar los mismos problemas, ha sido difícil establecer una “definición de caso” oficial para la lipodistrofia. Es necesario determinar una definición de caso oficial para que los investigadores puedan comprender su(s) causa(s), prevención y tratamiento.

Para comprender mejor cómo están conectados estos problemas, y ayudar a establecer una definición de caso oficial para la lipodistrofia, los investigadores han estado conduciendo estudios importantes que incluyen a personas VIH positivas con estos síntomas. El primer estudio que estableció una definición de caso fue liderado por el Dr. Andrew Carr, del Hospital St. Vincent de Sydney, Australia. Los resultados del estudio internacional para la definición de caso de lipodistrofia (LDCD, siglas en inglés) fueron dados a conocer en 2003, el estudio incluyó 32 centros de investigación clínica y 1081 pacientes VIH positivos de todo el mundo. En resumen, el estudio indicó que tanto la lipohipertrofia como la lipoatrofia, son características de la lipodistrofia. El estudio también sugirió que las dos características están vinculadas entre sí (si se desarrolla un aumento en la grasa visceral muy probablemente se produzca una disminución en la grasa subcutánea, y viceversa).

La conexión entre lipoatrofia y lipohipertrofia ha sido cuestionada desde que se publicaron los datos del estudio sobre los cambios metabólicos y la distribución de grasa en la infección con el VIH (FRAM, siglas en inglés). El estudio estuvo dirigido por el Dr. Carl Grunfeld de la Universidad de California en San Francisco. A diferencia del estudio LDCD, que sólo enroló a personas VIH positivas, el estudio FRAM enroló a voluntarios VIH positivos y negativos. Participaron 825 hombres VIH positivos, 350 mujeres VIH positivas y 338 personas VIH negativas.

Los resultados obtenidos de los hombres enrolados en el estudio FRAM fueron publicados en octubre de 2005. Los resultados obtenidos de las mujeres enroladas en FRAM se publicaron en agosto de 2006.

El estudio demostró que la lipoatrofia fue mucho más común en los voluntarios VIH positivos que en los VIH negativos. Un 38% aproximadamente de los hombres VIH positivos desarrollaron lipoatrofia “clínica” en al menos una parte del cuerpo (perdida de grasa reportada por los participantes y confirmada por los investigadores durante el examen físico), en comparación con un 4% aproximadamente en los hombres VIH negativos. La lipoatrofia clínica también fue documentada en un 28% de las mujeres VIH positivas en comparación con un 4% en las mujeres VIH negativas.

El estudio también demostró que las personas VIH positivas experimentan lipohipertrofia. Sin embargo, esta acumulación de grasa (que fue confirmada a través de estudios de MRI o resonancia magnética) fue en realidad más común en los hombres VIH negativos que en los hombres VIH positivos. Aproximadamente un 40% de los hombres VIH positivos desarrollaron lipohipertrofia, en comparación con aproximadamente un 56% de los hombres VIH negativos. El reporte de lipohipertrofia fue similar entre los dos grupos de mujeres. Alrededor del 62% de las mujeres VIH positivas desarrollaron lipohipertrofia en al menos una parte del cuerpo en comparación con un 63% en el grupo de mujeres VIH negativas.

Los resultados de este estudio indican que la lipoatrofia es una complicación específica causada por el VIH o los medicamentos para el VIH, mientras que la lipohipertrofia no lo es, dado que la grasa visceral aumentó de manera similar entre las mujeres VIH negativas y positivas y fue aún más común en los hombres VIH negativos. El estudio también sugirió que la lipoatrofia y lipohipertrofia no están vinculadas (los pacientes que tuvieron aumento de la grasa visceral fueron más proclives a desarrollar aumento de la grasa subcutánea, en lugar de una disminución). En otras palabras, el estudio FRAM sugiere que la grasa visceral y la grasa subcutánea aumentan o disminuyen conjuntamente. Y no que cuando una aumenta la otra disminuye o viceversa.

Los resultados del estudio FRAM, especialmente la manera en que fueron reportados en los medios de comunicación, han disgustado a mucha gente. Una interpretación incorrecta del estudio FRAM es que la lipohipertrofia no es un problema para las mujeres u hombres VIH positivos. Sin embargo, el estudio no dice esto. Concluye que los aumentos anormales de la grasa corporal pueden y de hecho ocurren en personas VIH positivas, pero no necesariamente en mayor proporción que en los hombres VIH negativos. El estudio FRAM tampoco sugiere que estos aumentos de la grasa sean “saludables”, dado que se observan también en personas VIH negativas. Muchos expertos, inclusive aquellos asociados a los del estudio FRAM, continúan enfatizando que los depósitos grandes de grasa visceral no son saludables, ya que pueden causar problemas graves tanto para las personas VIH positivas como para las VIH negativas.

Algunos expertos han sugerido que la razón por la cual los aumentos de la grasa visceral lucen mucho peor en las personas VIH positivas, comparadas con las personas VIH negativas, es debido a la pérdida importante de grasa en los brazos, piernas y cara, causada por la lipoatrofia, haciendo que el resto del cuerpo parezca mucho más grande. Sin embargo, sin los estudios que confirmen esto, dichos comentarios se deben considerar puramente especulativos.

Es importante reconocer que el estudio FRAM no es un estudio perfecto. Para empezar, es un estudio transversal. Esto significa que el estudio se basa en la observación en una sola “ocasión” de los pacientes enrolados. Dado que no se continuó la observación de los voluntarios a través del tiempo, es imposible saber cómo sus cambios corporales se modificaron después de que comenzaron el tratamiento para el VIH o cómo sus cambios corporales continuarán modificándose en el futuro. Mientras que el estudio FRAM sugiere que la lipoatrofia y no la lipohipertrofia, debería incluirse en la definición de caso de lipodistrofia, el diseño transversal de FRAM en realidad no permite llegar a esta conclusión. Sin saber cuándo las personas VIH positivas experimentaron lipohipertrofia (tal vez después de haber comenzado el tratamiento para el VIH), no se puede llegar a la conclusión de que el tratamiento anti-VIH no causa un síndrome de lipodistrofia que pueda resultar en lipohipertrofia y lipoatrofia (aún si existieran más probabilidades de causar lipoatrofia). Aún más, FRAM no compara a personas VIH positivas bajo tratamiento anti-VIH con aquellas que no están bajo tratamiento. En consecuencia, es muy difícil llegar a una definición de caso basada en un estudio que sólo incluye personas VIH positivas bajo tratamiento anti-VIH, en comparación con personas VIH negativas. También se debe aclarar, que al menos los hombres que participaron en FRAM, los voluntarios VIH negativos, eran menos propensos a tener sobrepeso que los voluntarios VIH positivos. Esto pudo afectar los resultados del estudio.

Basados en los resultados de FRAM (y otros estudios que han reportado hallazgos similares), es claro que todavía estamos lejos de una definición de caso oficial para el término lipodistrofia. ¿Es lipoatrofia y lipohipertrofia o simplemente lipoatrofia? ¿Cómo se relacionan los niveles elevados de grasas y azúcar en la sangre con los cambios corporales? Esperemos que estudios adicionales clarifiquen esta situación de una vez por todas.

¿La lipodistrofia afecta a mujeres y hombres en forma diferente?

Varios estudios sugieren que la lipodistrofia afecta de manera diferente a hombres y mujeres. De acuerdo con un estudio grande, basado en encuestas hechas a médicos y pacientes, aparentemente las mujeres son más propensas a experimentar aumentos de las grasas en la parte superior del cuerpo, mientras que los hombres tienen más probabilidad de desarrollar reducciones en la cantidad de grasa en las piernas, brazos, nalgas o rostros. Sin embargo, muchos hombres y mujeres padecen ambos síntomas.

No está claro por qué puede haber diferencias basadas en el sexo. Podría deberse a que los hombres VIH positivos queman grasas más rápido que las mujeres VIH positivas. También podría deberse a influencias hormonales diferentes.

Algunos investigadores creen que esto podría ser un indicio de dos síndromes diferentes: uno con mayores probabilidades de causar pérdidas de grasas y otro asociado al aumento de las grasas. No hay dudas de que es necesario seguir investigando para determinar si realmente hay diferencia entre hombres y mujeres VIH positivos con respecto a la lipodistrofia. Si tales diferencias existen, será aún más importante determinar qué significan y por qué se producen.

¿Qué causa la lipodistrofia?

En realidad no sabemos cuál es la causa. Todo lo que sabemos es que muchas personas VIH positivas están experimentando uno o más de los síntomas comentados en la primera sección de esta lección. También sabemos que la mayoría de los pacientes que tienen lipodistrofia comenzaron a notar síntomas mientras estaban recibiendo una terapia combinada de medicamentos anti-VIH. El primer informe de lipodistrofia se produjo en pacientes que estaban tomando una combinación de medicamentos que incluía un inhibidor de la proteasa (IP).

Desde 1996, cuando los investigadores y los proveedores de atención médica comunicaron casos de lipodistrofia por primera vez, a muchos pacientes que nunca habían tomado un inhibidor de la proteasa (pero que sí habían tomado un inhibidor no nucleósido de la transcriptasa reversa (INNTR) y/o un inhibidor nucleósido de la transcriptasa reversa (INTR) en combinación con el otro) se les diagnosticó lipodistrofia. Hay también algunos pacientes que experimentaron uno o más síntomas de lipodistrofia sin haber tomado ningún medicamento anti-VIH. No está claro el rol que juegan estos medicamentos anti-VIH en el desarrollo de la lipodistrofia. Tampoco se sabe cuáles son los medicamentos que tienen más probabilidades de causar este problema.

Aqui presentamos una revisión de lo que sabemos y no sabemos acerca de las causas posibles de lipodistrofia:

Inhibidores de la proteasa (IP): Algunos investigadores creen que los inhibidores de la proteasa pueden afectar la habilidad de ciertas enzimas responsables de la limpieza del excedente de grasas y de mantener el buen funcionamiento de las células grasas. Ésto, a su vez, explicaría el alto nivel de lípidos observado en algunas personas que viven con el VIH. También podría explicar la causa de la acumulación de grasa a la altura del abdomen, de los senos o del cuello. Aún no se sabe con certeza cuál es el inhibidor de la proteasa con más probabilidades de causar lipodistrofia. Se cree que Reyataz (atazanavir), un inhibidor de la proteasa, es el que menos probabilidades tiene de causar un aumento de los niveles de lípidos en la sangre (el riesgo de elevación de los lípidos puede aumentar ligeramente cuando Reyataz se combina con dosis bajas de Norvir). Todavía no está claro si Reyataz tiene alguna relación con la acumulación de grasa, pero los datos de algunos estudios clínicos sugieren que no.
 

Inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa (INTR): Algunos INTR pueden afectar a los "generadores de energía" de las células humanas, llamados mitocondrias. Un número creciente de investigadores dice que esto podría explicar muchos de los efectos secundarios vistos en personas que toman INTR, tales como la neuropatía periférica, la pancreatitis, la disminución de los glóbulos blancos (leucopenia) y, posiblemente, la lipodistrofia (particularmente la lipoatrofia).

Se cree que muchos de los INTR, llamados "d" [d4T (Zerit), ddI (Videx), y ddC (Hivid)] son los que tienen más posibilidades de dañar la mitocondria, particularmente si se usan durante mucho tiempo. También hay varios estudios que vinculan el uso de Zerit con la pérdida de grasa en la cara, los brazos y las piernas (lipoatrofia). Si bien la lipoatrofia también se vinculó a otros INTR (incluyendo AZT, Retrovir), el riesgo parece ser mayor en las personas que toman Zerit. En consecuencia, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU (DHHS, siglas en inglés) no incluye más a Zerit como una opción “preferida” en sus guías para el tratamiento del VIH. Los expertos están de acuerdo en que si menos personas usaran Zerit, habría menos casos de lipoatrofia.
 

Otros factores: No todos los que toman IP o INTR desarrollan lipodistrofia o problemas con los niveles del azúcar o de las grasas en la sangre. Es por eso que los investigadores han estado buscando otros factores que pudieran aumentar el riesgo de padecer estos efectos secundarios cuando las personas están tomando un tratamiento con medicamentos anti-VIH. Por ejemplo, las personas que comienzan el tratamiento con recuentos de células CD4 más bajos podrían correr un mayor riesgo de desarrollar lipodistrofia que aquellos que comienzan tratamiento con recuentos de células CD4 más altos. Las personas de más edad también podrían correr un mayor riesgo cuando comienzan tratamiento, en comparación con las personas que son más jóvenes al momento de iniciar el tratamiento. Y cuanto más tiempo haya estado una persona bajo tratamiento con un régimen anti-VIH que contenga IP o INTR, mayor es el riesgo que padezca lipodistrofia o problemas relacionados con el azúcar y las grasas.

El VIH en sí mismo podría ser un factor a considerar. Mucho antes de que las personas comenzaran a tomar combinaciones de medicamentos anti-VIH, las personas VIH positivas tenían más probabilidades de tener niveles elevados de triglicéridos en la sangre y de padecer cambios en la forma del cuerpo, en comparación con las personas VIH negativas. Y debido a que en la actualidad muchas personas VIH positivas viven más tiempo cuando reciben tratamiento combinado anti-VIH, los problemas de las grasas relacionados con el VIH continúan empeorando. Los investigadores todavía continúan evaluando los efectos del VIH (y de los problemas del sistema inmunológico) en relación a la manera en que nuestro cuerpo acumula y utiliza los lípidos.

Los investigadores también han estado investigando factores genéticos que pudieran aumentar o disminuir el riesgo de padecer lipodistrofia y problemas en los niveles de azúcar y grasa en la sangre. Algunas personas podrían tener mutaciones genéticas (conocidas científicamente como “polimorfismos”), que pudieran afectar la manera en que las células trabajan en el cuerpo (incluyendo las células grasas). Las personas con estos polimorfismos que toman ciertos medicamentos para el VIH pueden correr un riesgo más alto de padecer cambios en la forma del cuerpo y problemas con los niveles de las grasas y azúcar en la sangre. Es necesario continuar investigando para entender mejor nuestras diferencias genéticas y el papel que pudieran cumplir en el desarrollo de efectos secundarios del tratamiento con medicamentos para el VIH.

¿Es peligrosa la lipodistrofia?

Algunos síntomas de la lipodistrofia, si no se controlan, pueden poner en peligro la vida. Aunque por lo general son menos peligrosos, pueden resultar dolorosos de manejar, tanto física como mentalmente.

Algunos cambios en la forma del cuerpo (particularmente el aumento de la grasa en la zona de los senos o el cuello) no amenazan la vida. Sin embargo, a algunas personas pueden causarles molestias y dolor. Por ejemplo, la grasa depositada en la parte posterior del cuello puede causar dolores de cabeza, y problemas para respirar y dormir. También el agrandamiento de los senos puede causar dolor de espalda.

Un cambio en la forma del cuerpo que puede ser un riesgo para la salud es el aumento de la grasa profunda en la zona del abdomen. Este tipo de grasa (grasa visceral) puede acumularse adentro y alrededor de los órganos vitales como el hígado y el corazón, lo que puede impedir que funcionen correctamente. Si bien muchas personas VIH positivas experimentan este tipo de acumulación de grasa, existen escasos informes acerca de problemas que pusieron la vida en peligro.

La pérdida de grasa en las piernas, los brazos, las nalgas y la cara, junto con el aumento de la grasa en la parte superior del cuerpo, puede tener serios efectos en la forma en que las personas se ven a sí mismas. Ésto puede causar distintos grados de depresión, ansiedad, aislamiento social y pérdida de la autoestima. Por lo tanto, si bien no expone a las personas a un peligro físico, el tratamiento de los efectos psicológicos de los cambios en la silueta puede ser igualmente difícil.

Un motivo de gran preocupación es el aumento del nivel de lípidos y de glucosa observado en muchos de los pacientes con lipodistrofia. El aumento en los niveles de lípidos, que incluyen triglicéridos y colesterol, puede exponer a las personas con VIH a un gran riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, o de experimentar un ataque cardíaco o un infarto cerebral. Si deseas saber más sobre los peligros potenciales y el tratamiento de estos problemas, consulta nuestra lección llamada Riesgos para el corazón (hiperlipidemia). La elevación de los niveles de glucosa e insulina aumentan significativamente las posibilidades de desarrollar diabetes, una enfermedad que puede causar problemas visuales y renales, y que puede poner en peligro la vida.

¿Es posible tratar la lipodistrofia?

Debido a que realmente no sabemos qué es la lipodistrofia o qué la causa, tampoco sabemos cuál es la mejor forma de tratarla. El desarrollo de tratamientos efectivos para la lipodistrofia depende de esta información.

Hay muchos enfoques de tratamientos que se están investigando, pero hasta el momento ninguno demostró ser eficaz. Sin embargo, los primeros resultados de los estudios clínicos y de los informes verbales entre pacientes y doctores, muestran un cuadro prometedor. Aquí hallarás un resumen de lo que se está probando y estudiando:

Cirugía plástica: En los últimos años, la cirugía para corregir los cambios de la grasa del cuerpo causados por la lipodistrofia se hicieron muy populares. Hay dos tipos de cirugía plástica sobre la que se habla: 1) liposucción, un procedimiento quirúrgico en el cual la grasa es succionada de un área específica del cuerpo y, 2) implante, un procedimiento mediante el cual se puede tanto inyectar grasa en la cara, o implantar sustitutos de la grasa, para ayudar a "rellenar" las mejillas hundidas y otros lugares problemáticos (por ejemplo, las sienes, y los contornos de los ojos o la boca).

Aunque no se han realizado estudios clínicos de liposucción para el tratamiento de la lipodistrofia, muchas personas VIH positivas indicaron que puede ayudar a disminuir la acumulación de grasa en lo senos y detrás del cuello. En general podemos decir que la liposucción no se debe usar para disminuir la acumulación de grasa en el abdomen (grasa interna dentro del cuerpo), debido a que existe un riesgo significativo de perforar o dañar los órganos internos durante el procedimiento. Es importante destacar que existe la posibilidad de que la liposucción para reducir la grasa en los senos o detrás del cuello no sea permanente: por lo general, algunas personas vuelven a experimentar la acumulación de grasa varios meses después del procedimiento. La liposucción también puede ser dolorosa, y generalmente no está cubierta por los planes de seguros de salud, aunque algunas personas han obtenido reembolsos por este tipo de procedimientos tan costosos.

Muchos dermatólogos y cirujanos plásticos están usando grasa, sustitutos de la grasa y sustancias para espesar la piel, inyectados directamente en la cara. Para una lección extensiva sobre lipoatrofia facial, incluyendo los tratamientos posibles, revisa Cambios en tu cara (lipoatrofia facial).

Si estás pensando en hacerte una cirugía plástica para corregir cambios en la grasa de tu cuerpo, es muy importante que consultes a un cirujano plástico (o dermatólogo) que tenga experiencia en cirugía plástica en personas VIH positivas con este tipo de problemas. Algunas compañías de seguro privadas han cubierto esta clase de cirugías plásticas. El proveedor de atención médica que lleve a cabo este procedimiento deberá comunicarse con tu compañía de seguro para confirmar que el mismo es necesario para la calidad de vida y por motivos médicos.
 

Medicamentos reductores de lípidos: Los niveles altos de triglicéridos y colesterol en la sangre aumentan mucho el riesgo de experimentar enfermedades cardíacas, ataques cardíacos o infartos cerebrales. En nuestra lección, Riesgos para el corazón (hiperlipidemia) hay un resumen de estos medicamentos.
 

Medicamentos para tratar los cambios en la forma del cuerpo: Algunos investigadores piensan que los medicamentos anabólicos, tal como la hormona del crecimiento humano (Serostim), podrían ayudar a controlar algunos de los cambios en la forma del cuerpo observados en personas con lipodistrofia. En los estudios de Serostim para el tratamiento del síndrome de desgaste asociado al SIDA, se demostró que este medicamento ayuda a disminuir la acumulación de grasa y estimula el crecimiento muscular. En personas VIH positivas con lipodistrofia, algunos estudios mostraron que Serostim podía ayudar a disminuir la acumulación de grasas a la altura de la cintura, los senos y detrás del cuello. El medicamento también podría ser útil para aumentar el tamaño de los músculos de las piernas y los brazos, cubriendo en última instancia la pérdida de grasa. En efecto, Serostim está acompañado de efectos secundarios, tales como el aumento en los niveles de glucosa (lo cual puede ser un gran problema para las personas que ya lo están experimentando) y dolor muscular; por lo que los investigadores actualmente están estudiando dosis bajas de Serostim para ver si continúa siendo eficaz sin causar tantos inconvenientes. La dosis que se está analizando en estudios clínicos es de 4 mg por día durante 12 semanas, seguida por una dosis menor tomada diariamente o día por medio (para el síndrome de desgaste, la dosis es de 6 mg por día, sin interrupciones).

La compañía productora está actualmente negociando con la Administración de Alimentos y Fármacos de los EEUU para determinar si se debería aprobar para el manejo de los cambios en la forma del cuerpo relacionados al VIH.

La testosterona sintética (versiones fabricadas de las hormonas sexuales halladas tanto en las mujeres como en los hombres), también han sido estudiadas como tratamiento potencial para la lipodistrofia. Al igual que Serostim, la testosterona es un agente anabólico que puede ayudar a quemar el exceso de grasa. En un estudio (ACTG5079), los investigadores compararon Androgel (un gel que contiene testosterona que se frota sobre la piel) con un placebo, en 88 personas VIH positivas con lipodistrofia. Lamentablemente, Androgel no funcionó mejor que el placebo en cuanto a la disminución de la grasa visceral. De hecho, la grasa visceral aumentó en ambos grupos de pacientes. Los pacientes que usaron testosterona también observaron una disminución de la cantidad de grasa en sus extremidades (por ej: brazos y piernas), un problema potencial para las personas con lipoatrofia.

Los glitazones, tales como pioglitazone (Actos) y rosiglitazone (Avandia), pertenecen a la clase de medicamentos llamados thiazolidinediones. Son más conocidos por su capacidad para lograr que las células sean más sensibles a la insulina, por lo cual están aprobados para el tratamiento de la diabetes. También cabe señalar que han demostrado ayudar a corregir la función de las células grasas. En consecuencia, se han estudiado como tratamiento potencial para la lipodistrofia, particularmente para la lipoatrofia. Existen varios estudios que han evaluado a Actos y Avandia para corregir la lipoatrofia, incluyendo un estudio australiano completado en 2004, que no logró demostrar ningún beneficio en los pacientes con lipoatrofia, así como también estudios más recientes que sugieren que a pesar de ello, podría existir algún beneficio (revisa Cambios en tu cara para más información).
 

Dieta y ejercicios: Un puñado de informes de investigaciones demostró que algunos pacientes que aumentaron el ejercicio físico o empezaron una dieta con bajo contenido graso, experimentó una disminución en sus niveles de lípidos y en los cambios en la forma del cuerpo. En general podemos decir que disminuir el consumo de grasas saturadas, tales como las halladas en los productos de animales, puede ayudar a disminuir el nivel de colesterol. Para reducir los niveles de triglicéridos, puede ser útil disminuir la cantidad de grasas y de carbohidratos. Dado que todos podemos obtener beneficios realizando más ejercicios físicos y de una dieta saludable, a todas las personas VIH positivas (tengan o no lipodistrofia) se les recomienda que consulten un nutricionista o dietólogo sobre los pasos necesarios para mejorar su estado nutricional y sus niveles de actividad.
 

Cambio de tratamiento: Debido a que se cree que los medicamentos anti-VIH son la causa más probable de lipodistrofia, habitualmente el primer paso (antes de considerar otras terapias, tales como las mencionadas más arriba) consiste en cambiar el medicamento que posiblemente nos afecta por otro que no cause los mismos problemas.

Se ha dicho que es posible que la causa de la lipodistrofia sean los inhibidores de la proteasa. En consecuencia, varios grupos de investigadores han realizado experiencias cambiando medicamentos para ayudar a controlar el problema. Por ejemplo, algunos pacientes que reciben un inhibidor de la proteasa en combinación con dos inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa (INTR) podrían cambiar el inhibidor de la proteasa por un inhibidor no nucleósido de la transcriptasa reversa (INNTR). Algunos estudios mostraron que esto era favorable (en algunos pacientes que cambiaron de terapia se redujeron los niveles de lípidos en la sangre y los cambios en la forma del cuerpo). Sin embargo, otros estudios, no produjeron información muy alentadora, sugiriendo que el inhibidor de la proteasa no es la causa de fondo del problema o que los cambios en la forma del cuerpo, una vez que ocurren, pueden ser difíciles de revertir simplemente cambiando los medicamentos.

Se cree que algunos de los inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa (INTR), particularmente Zerit (d4T) juegan un papel en el desarrollo de la lipoatrofia (pérdida de grasa en la cara y las extremidades). Por otro lado, si la lipoatrofia empieza a desarrollarse en alguien que está tomando Zerit, una primera alternativa sería cambiarlo por otro INTR que se considere con menos probabilidades de causar este problema, tales como Viread (tenofovir), Ziagen (abacavir), o incluso Retrovir (AZT).

¿Cuáles son los próximos pasos?

Obviamente, los investigadores tienen mucho trabajo. Antes de que realmente podamos comenzar a entender cuál es la mejor manera de evitar y tratar a la lipodistrofia, necesitamos primero entender qué es realmente la lipodistrofia. ¿Es una combinación de lipoatrofia y lipohipertrofia o es simplemente lipoatrofia? Si es una combinación de lipohipertrofia y lipoatrofia, ¿Cómo se relacionan entre sí? También, necesitamos entender mejor cómo los diferentes factores se relacionan entre sí (medicamentos para el VIH, la infección del VIH, factores genéticos y posiblemente otros no identificados aún) para causar los cambios en la forma del cuerpo y los problemas con los niveles del azúcar y las grasas en la sangre que todavía siguen afectando a muchas personas VIH positivas.

La incertidumbre en la investigación sobre la lipodistrofia es frustrante, especialmente para las personas que están experimentando uno o más de sus síntomas. La verdad es que no resulta fácil hallar respuestas. Las buenas noticias son que este problema se convirtió en el mayor objetivo del esfuerzo de los investigadores (hay muchos científicos trabajando para encontrar las respuestas que necesitamos). Por eso, no pierdas de vista este sitio y otros similares para obtener las últimas novedades sobre las investigaciones con relación a la lipodistrofia.

Si estás experimentando algún síntoma de lipodistrofia, tal como cambios en la forma de tu cuerpo, asegúrate de hablar sobre el tema con tu proveedor de atención médica. Y no tengas miedo de hablar con tu doctor sobre la nueva información que encuentras en Internet o en otra parte. La epidemia del SIDA nos enseñó a ser ingeniosos con las estrategias de tratamiento que tenemos disponibles. Lidiar con la lipodistrofia requerirá la misma visión optimista, al menos hasta que dispongamos de terapias eficaces.

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Última revisión: 8/8/2006

El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us".

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