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Lecciones del VIH y del SIDA Riesgos para los huesos (osteopenia y osteoporosis)

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Introducción

La osteopenia y la osteoporosis son palabras conocidas para muchas personas mayores. El diagnóstico de una pérdida grave de masa ósea, como lo es la osteoporosis, puede causar mucha ansiedad, ya que esta condición generalmente significa que los huesos de una persona se han debilitado y son más propensos a quebrarse o fracturarse. Si bien un diagnóstico de osteopenia, una pérdida menos grave de masa ósea, no significa lo mismo que un diagnóstico de osteoporosis, también puede ser preocupante. Lamentablemente, muchas personas VIH positivas, muchas de las cuales son más jóvenes que aquellas que típicamente padecen debilitamiento óseo, están descubriendo que ellas también tienen osteopenia y osteoporosis.

El aumento de las tasas de osteopenia y osteoporosis entre las personas VIH positivas es una preocupación, especialmente para aquellas que han sido diagnosticadas con estos problemas relacionados a los huesos. Sin embargo, sabemos que la osteoporosis en personas VIH positivas jóvenes o de mediana edad, no es lo mismo que un diagnóstico de osteoporosis en personas mayores. A medida que las investigaciones continúan, aprendemos más sobre la osteopenia y la osteoporosis relacionadas con el VIH, inclusive sus causas posibles, y las maneras en que se puede disminuir su progresión o revertir el proceso.

Esta lección hace un repaso sobre lo que sabemos, y lo que no sabemos acerca de la osteopenia y la osteoporosis en las personas VIH positivas. La primera parte de esta lección resume lo básico de la fisiología (funcionamiento) del hueso. La segunda parte de esta lección examina la osteoporosis, la osteopenia y la manera en la que se diagnostican. La tercera parte de esta lección se refiere a la relación entre el VIH y los problemas asociados al hueso. Finalmente, en la cuarta parte de esta lección, resumimos las maneras más comunes de prevención y tratamiento de la osteoporosis, incluyendo información proveniente de los estudios clínicos en los que participaron personas VIH positivas, y algunos consejos para que todas las personas VIH positivas estén al tanto de estas condiciones.

¿Qué es el hueso?

Cuando las personas piensan en sus huesos, a menudo los relacionan con estructuras muertas. Sin embargo, no es así. El hueso es un tejido vivo que está en estado de regeneración constante, como los riñones, el corazón y otros órganos del cuerpo.

El hueso contiene dos componentes importantes: colágeno y minerales. La mayor parte del hueso es colágeno. El colágeno provee una estructura blanda y le brinda la flexibilidad necesaria al hueso. El componente mineral incluye calcio y fosfato, los que endurecen la estructura del colágeno. Los huesos deben mantener un balance entre el colágeno y los minerales para conservarse fuertes, pero también deben conservar la flexibilidad suficiente para soportar el estrés.

El pico máximo de masa ósea se alcanza alrededor de los 30 años de edad. Sin embargo, nuestros huesos cambian constantemente durante el transcurso de la vida. Este proceso se conoce como "remodelación"; y hay dos tipos importantes de células óseas con las cuales hay que familiarizarse: osteoclastos y osteoblastos. Los osteoclastos son los responsables de remover el hueso viejo y gastado, lo cual puede dejar cavidades (lagunas). La remoción del hueso, junto con la creación de lagunas, se conoce como resorción ósea. El trabajo de los osteoblastos consiste en rellenar esas lagunas con colágeno y minerales nuevos, mediante un proceso conocido como formación ósea.

Así como las estructuras óseas saludables necesitan cantidades adecuadas de colágeno y minerales, también debería existir un balance saludable entre la resorción y la formación ósea. Los huesos se mantienen fuertes si la cantidad de hueso depositada por los osteoblastos es igual a la cantidad de hueso removido por los osteoclastos. Sin embargo, el balance comienza a revertirse después de alcanzado el pico máximo de masa ósea, a partir de entonces se remueve más hueso que el que se forma o deposita.

¿Qué es la osteoporosis?

La osteoporosis, que significa "hueso poroso", es una enfermedad caracterizada por una masa ósea pobre y un deterioro estructural del tejido óseo. Ésto puede convertir a los huesos en estructuras frágiles y en consecuencia, aumentar el riesgo de fractura. El mayor riesgo de fractura con la osteoporosis es en la muñeca, la cadera o la columna. De todas maneras, cualquier hueso del cuerpo tiene mayores posibilidades de fracturarse en alguien que padece osteoporosis.

La osteoporosis es el resultado de demasiada resorción ósea sin una suficiente formación de hueso. Dicho proceso ha sido resumido en la sección previa de esta lección. Cuando existe osteoporosis, disminuyen el colágeno y los minerales, lo cual puede comprometer la flexibilidad y la dureza del hueso.

La osteoporosis es un problema común en los Estados Unidos. Aproximadamente, 10 millones de estadounidenses viven con osteoporosis, entre los cuales alrededor del 70% al 80% son mujeres. La osteoporosis es responsable de más de 1.5 millones de fracturas anualmente, incluyendo unas 300.000 fracturas de cadera, 700.000 fracturas de columna (vértebras), 250.000 fracturas de muñeca y más de 300.000 fracturas de otros huesos.

La osteoporosis es menos común en los hombres que en las mujeres por varias razones. Primero, los hombres tienen esqueletos más grandes, lo cual significa que generalmente pueden tolerar la pérdida de mayor cantidad de hueso antes de que la fuerza ósea se debilite. Segundo, la pérdida ósea tiende a comenzar más tardíamente y progresa más lentamente. Tercero, no experimentan la pérdida rápida de hueso que afecta a las mujeres cuando su producción de estrógenos decae como resultado de la menopausia. Sin embargo, a pesar de estas diferencias, los hombres corren riesgo de desarrollar osteoporosis.

En sentido técnico, existen dos tipos diferentes de osteoporosis: primaria y secundaria (Leer: "¿Cuáles son los factores de riesgo de la osteoporosis?"). La osteoporosis primaria puede ocurrir en hombres y mujeres de cualquier edad, pero generalmente aparece después de la menopausia en las mujeres y más tardíamente en los hombres. La osteoporosis secundaria puede ocurrir en personas que toman medicamentos o padecen de enfermedades que pueden causar disminución de la densidad ósea.

A la osteoporosis se la conoce como una "enfermedad silenciosa" dado que usualmente, no causa síntomas. Muchas personas no saben que tienen osteoporosis hasta que sufren una fractura ósea.

Si bien la osteoporosis es ciertamente, un pronosticador importante de riesgo de fractura, no es el único factor a considerar. El riesgo de fractura también depende de la probabilidad de una caída o daño grave, los cuales aumentan con la edad. Por ejemplo, un hombre o una mujer joven con osteoporosis, alguien que tiene más masa muscular, fuerza, coordinación y destreza, es menos probable que experimente una caída o daño grave que un hombre o una mujer mayores. En consecuencia, una persona joven con osteoporosis tiene menos probabilidades de padecer una fractura ósea que una persona adulta mayor con la misma condición. Ésto es muy importante para considerar cuando pensamos en osteoporosis en personas VIH positivas relativamente jóvenes y en buen estado físico. (Se cree que el riesgo de una fractura grave es significativamente menor comparado con un hombre o una mujer mayor con osteoporosis).

¿Cómo se diagnostica la osteoporosis?

La única manera de detectar la osteoporosis es con las pruebas de densidad mineral ósea (BMD, siglas en inglés). Estas pruebas son indoloras y no invasivas; y son muy útiles para medir la fuerza ósea. Existe una cantidad de pruebas disponibles: pruebas centrales, las cuales miden la BMD en la cadera, la muñeca, la columna y en el cuerpo entero; y las pruebas periféricas, las cuales miden la BMD en el dedo, la mano, el antebrazo, el talón, o en el hueso tibial de la pierna.

La prueba de BMD usada más ampliamente y mejor entendida es DEXA (absorsiometría dual de rayos X). DEXA mide la BMD de la columna, la cadera y el cuerpo entero. Si bien se usa radiación para conducir la prueba DEXA, la misma utiliza aproximadamente una décima de la radiación requerida para una simple radiografía de tórax.

Para poder realizar la prueba el paciente debe recostarse sobre una camilla acolchada. Un brazo mecánico grande se mueve sobre el cuerpo, un análisis del cuerpo entero demora aproximadamente 20 minutos.

Los resultados de la prueba de BMD se expresan en "T-scores". Un T-score representa un término estadístico conocido como "desviación estándar", el cual es una medida de cuán lejos la medición está de lo que se considera "normal". Con respecto a la prueba de BMD, lo "normal" ha sido definido como el promedio de BMD de controles (personas jóvenes y sanas), que representan el pico máximo de densidad ósea. Si fueras una mujer que recibe la prueba de BMD, tu densidad ósea sería comparada con aquella perteneciente a una población de mujeres jóvenes y sanas. Si fueras un hombre que recibe la prueba de BMD, tu densidad ósea sería comparada con aquellas de hombres sanos y jóvenes. El "T-score" es el número de las desviaciones estándares que está por debajo o por encima de estos casos "normales":

  • Hueso normal: T-score más de -1
  • Osteopenia: T-score entre -1 y -2.5 (se explica en la sección siguiente)
  • Osteoporosis: T-score menos de -2.5

La prueba de BMD producirá también lo que se conoce como "Z-score". Éste compara la BMD de la persona que está siendo evaluada con la BMD promedio de personas de la misma edad y sexo. Sin embargo, cuando se trata de diagnosticar osteoporosis, el más importante es el T-score.

Por el momento, no existe ninguna guía oficial respecto a la prueba de BMD en personas VIH positivas. Hay muy pocos expertos que creen que todas las personas VIH positivas deberían realizarse a una prueba de BMD de rutina. Los expertos concuerdan con la idea de que algunas personas VIH positivas, inclusive aquellas que han estado infectadas con el VIH durante muchos años y otras que tienen otros factores de riesgo establecidos para osteopenia/osteoporosis (Leer: "¿Cuáles son los factores de riesgo de la osteoporosis?") podrían considerar realizarse una prueba de BMD. Esperamos que pronto se establezcan guías oficiales para tomar esta decisión.

¿Qué es la osteopenia?

Un malentendido común es considerar que la osteopenia es lo mismo que la osteoporosis. Si bien ambas condiciones significan que la densidad ósea es menor a la del hueso normal, solamente la osteoporosis está asociada con un riesgo significativo de fractura ósea.

Mientras que un diagnóstico de osteoporosis refleja la presencia de una enfermedad ósea, el diagnóstico de osteopenia es primordialmente un llamado de atención respecto a la presencia de una disminución de la densidad ósea, que en el futuro podría progresar hasta osteoporosis, y a la importancia de mantener la salud ósea. Muchos expertos concuerdan con que la osteopenia no es causa de alarma y, generalmente, no necesita tratamiento, con la excepción de prestar más atención al consumo de calcio y vitamina D ( si ambas deficiencias se pueden confirmar con un análisis de sangre) y hacer ejercicio físico (Leer: "¿Qué se sabe sobre la prevención y el tratamiento de la osteoporosis?").

Si bien es verdad que los hombres y las mujeres que fueron diagnosticados con osteopenia corren un mayor riesgo de desarrollar osteoporosis durante de un período de cinco a diez años, solamente un porcentaje de personas con osteopenia desarrollarán osteoporosis en algún momento y experimentarán una fractura grave.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la osteoporosis?

Existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de osteoporosis. Los factores de riesgo incluyen:

Edad: A mayor edad, mayor es el riesgo de osteoporosis. Leer: "¿Qué es la osteoporosis?"
 
Sexo: Es más probable que la osteoporosis ocurra en las mujeres que en los hombres. Leer: "¿Qué es la osteoporosis?"
 
Raza: Los caucásicos y los asiáticos tienen más probabilidades de desarrollar osteoporosis. Sin embargo, ésto no quiere decir que los afroamericanos y latinos no corran riesgo de desarrollar osteoporosis.
 
Estructura ósea y peso corporal: Los hombres y mujeres delgados y con estructuras óseas pequeñas, corren mayor riesgo de desarrollar osteoporosis.
 
Menopausia/antecedentes del ciclo menstrual: La menopausia normal o temprana (debido a cirugía o causada naturalmente) aumenta el riesgo de desarrollar osteoporosis. Además, las mujeres que dejan de menstruar antes de la menopausia debido a trastornos como la anorexia o bulimia, o debido a una excesiva actividad física, también pueden perder tejido óseo y desarrollar osteoporosis.
 
Niveles bajos de testosterona: Los niveles bajos de testosterona (hipogonadismo) en hombres, han sido asociados con una disminución de la densidad y fuerza ósea. La testosterona baja es un problema relativamente común en hombres VIH positivos.
 
Estilo de vida: El consumo de tabaco, alcohol en exceso, una cantidad inadecuada de calcio, o realizar poco o ningún ejercicio de levantamiento de pesas, aumenta las posibilidades de desarrollar osteoporosis.
 
Medicamentos/Enfermedades crónicas: Un factor de riesgo significativo y que habitualmente pasa inadvertido en el desarrollo de osteoporosis, es el uso de ciertos medicamentos para tratar condiciones médicas crónicas. Los medicamentos para el tratamiento de la artritis reumatoidea, trastornos endocrinológicos (por ej.: hipotiroidismo), trastornos convulsivos, y enfermedades gastrointestinales, pueden tener efectos secundarios que podrían dañar el hueso y conducir a la osteoporosis. Los medicamentos que pueden aumentar el riesgo de osteoporosis incluyen a los glucocorticosteroides [medicamentos inmunosupresores (prednisone y cortisone)], hormonas tiroideas en exceso, anticonvulsivos, antiácidos que contienen aluminio, heparina (se usa para prevenir coágulos en la sangre), pentamidine (se usa para tratar la neumonía por Pneumocystis), ketoconazole (se usa para tratar las infecciones por hongos) y cholestyramine (se usa para el control de los niveles de colesterol).

También se cree que la infección con el VIH, y los medicamentos usados para su tratamiento, son factores de riesgo para la osteoporosis.

¿Cuál es la conexión entre el VIH y la osteoporosis?

Los estudios han demostrado que la osteopenia y la osteoporosis son más comunes entre los pacientes VIH positivos, cuando se los compara con individuos VIH negativos del mismo sexo y edad. Sin embargo, los motivos no están claros.

¿Es a causa de la misma infección con el VIH? Posiblemente. Están siendo estudiadas varias conexiones potenciales entre el VIH y la pérdida ósea. Por ejemplo, la infección con el VIH puede aumentar ciertas proteínas en el cuerpo, incluyendo la interleuquina-1 (IL-1), interleuquina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a), que podrían también ser los responsables de acelerar la pérdida ósea. También, es posible que el nivel constante de la activación de las células T en el cuerpo pueda tener un efecto en los huesos. Algunos investigadores han especulado que la capacidad del VIH para infectar las células de la médula ósea, también podría ser una causa de osteoporosis.

De la misma manera es posible que los medicamentos usados para el tratamiento del VIH, tengan un efecto negativo en la salud de los huesos. Hay estudios que han asociado a los inhibidores de la proteasa (IP) y a los análogos nucleósidos/nucleótidos inhibidores de la transcriptasa reversa (INTR) con la disminución de la BMD en las personas VIH positivas. Algunas investigaciones sugieren que los inhibidores de la proteasa pueden afectar la manera en que el cuerpo utiliza la vitamina D, la cual es esencial para la salud del hueso. También hay investigaciones que han sugerido que la toxicidad mitocondrial causada por algunos INTR pueden deteriorar la función de los osteoblastos. Además, hay estudios que asocian los cambios de la forma del cuerpo (lipodistrofia), causados por los IP y los INTR, con la pérdida de masa ósea. Sin embargo, hay varios estudios que contradicen estos hallazgos. En realidad, algunos estudios muestran una mejoría de la fuerza ósea en personas que toman los medicamentos anti-VIH, inclusive los inhibidores de la proteasa. Se necesita determinar con mayor claridad, qué conexión hay entre los medicamentos anti-VIH y la disminución de la pérdida ósea, si es que existe alguna, en las personas VIH positivas.

Los investigadores parecen acordar en una cosa: el riesgo de osteopenia/osteoporosis aumenta con la cantidad de tiempo que la persona ha estado infectada con el VIH. Más aún, las personas VIH positivas que tienen otros factores de riesgo para el desarrollo de osteopenia/osteoporosis, como los enumerados en "¿Cuáles son los factores de riesgo de la osteoporosis?", podrían correr un mayor riesgo de desarrollar estos problemas óseos.

Pero hay buenas noticias: a pesar de que las tasas de osteopenia y osteoporosis son más altas en las personas VIH positivas, los estudios no han encontrado que las personas VIH positivas experimenten fracturas óseas graves a tasas más elevadas que sus semejantes VIH negativos de la misma edad.

¿Qué se sabe sobre la prevención y tratamiento de la osteoporosis?

Por el momento no hay manera de curar la osteoporosis. Sin embargo, existen maneras de ayudar a prevenirla y tratarla.

Consideraciones generales para todos

Lamentablemente, no se sabe mucho sobre las siguientes estrategias para el manejo de la osteoporosis (u osteopenia) en las personas VIH positivas. Mucho de lo que sabemos sobre el manejo de estas técnicas proviene de estudios en los que participaron mujeres post-menopáusicas (mujeres que ya no menstrúan) u hombres con otras causas secundarias de osteoporosis, como el uso de dosis elevadas o a largo plazo de corticosteroides. Pero hay algunas circunstancias en las cuales se han estudiado estas estrategias en las personas VIH positivas con osteopenia/osteoporosis.

En general, existe el convencimiento de que las personas VIH positivas pueden disminuir el riesgo de desarrollar osteoporosis mediante las siguientes estrategias:

Consumo de calcio y vitamina D: Si bien el calcio solo no puede prevenir o curar la osteoporosis, juega un papel importante en el mantenimiento de la salud ósea. De acuerdo con la Academia Nacional de Ciencias (en inglés National Academy of Sciences), los adultos entre los 19 y 50 años de edad deberían consumir aproximadamente 1.000 mg de calcio por día; los adultos de 51 años y mayores deberían consumir aproximadamente 1.200 mg de calcio por día. Sin embargo, las encuestas aún muestran que muchos americanos no consumen el calcio suficiente para conservar la salud ósea. Los estudios también han mostrado que las personas VIH positivas de cualquier edad consumen poco calcio.

Los alimentos ricos en calcio incluyen: la leche, el queso, el tofu y el brócoli. Otros alimentos, incluyendo al jugo de naranjas, son frecuentemente enriquecidos con calcio. Ésto significa que el calcio ha sido agregado por el fabricante. Para las personas que no pueden consumir suficiente cantidad de alimentos ricos en calcio, pueden comprar suplementos de calcio en los supermercados, farmacias y en los negocios de alimentos naturales. Asegúrate de consultar con tu doctor sobre cualquier suplemento que compres, o planees comprar.

La vitamina D también es importante, ya que ayuda al intestino delgado en la absorción del calcio. También disminuye la eliminación de calcio del cuerpo a través de los riñones. En otras palabras, el calcio y la vitamina D trabajan juntos para ayudar en el mantenimiento de la salud ósea. La vitamina D se fabrica en la piel después de la exposición a la luz solar. La mayoría de las personas se exponen lo suficiente al sol durante el día y no necesitan suplementos de vitamina D. Sin embargo, para ciertos individuos, incluyendo las personas mayores y aquellos que no se exponen al sol por períodos prolongados de tiempo, los suplementos de vitamina D son importantes. Las fuentes más importantes de vitamina D en los alimentos, son los productos lácteos fortificados con dicha vitamina, la yema del huevo, los pescados de agua salada y el hígado. También están disponibles las tabletas orales de vitamina D, pero es importante tener cuidado con esto, ya que las dosis elevadas de vitamina D pueden ser dañinas. Muchos suplementos de calcio incluyen también a la vitamina D, y dicen "calcio plus" o "calcio + D" en las etiquetas.
 

Ejercicio físico: Al igual que los músculos, los huesos son tejido vivo que se hacen más grandes, densos y fuertes con el ejercicio regular. Los ejercicios de resistencia (levantamiento de pesas) y los aeróbicos, para mantener e incrementar la fuerza y la densidad ósea son útiles. Los ejercicios aeróbicos incluyen actividades que fuerzan a los músculos y huesos a trabajar en contra de la gravedad, como correr, jogging, caminar y subir escaleras, en los cuales los pies y las piernas soportan el peso del cuerpo. Los ejercicios de resistencia, incluyen levantamiento de pesas y varias rutinas de elongación, se basan en la fuerza muscular para fortalecer a los músculos y huesos. Probablemente, para obtener mejores resultados es mejor trabajar con un entrenador certificado o con un terapeuta físico, para determinar cuáles son los mejores ejercicios para mantener la salud de los huesos.
 
Cambios del estilo de vida: Los factores claves a considerar son la conservación de un índice de masa corporal normal (el peso corporal proporcional a la estatura y el tamaño) y evitar el consumo de tabaco y alcohol.
 

Ser cuidadoso con ciertos medicamentos: Ciertos medicamentos, especialmente si se usan en dosis elevadas o por períodos prolongados de tiempo, pueden aumentar la pérdida ósea. Las personas con osteopenia u osteoporosis deberían consultar con el proveedor de salud acerca de la interrupción o el cambio de ciertos medicamentos, incluyendo corticosteroides (por ej.: prednisone y cortisona), phenobarbital, pentamidine y ketoconazole.

Respecto a los medicamentos anti-VIH, no está claro cuál (si es que hay alguno) de los medicamentos es el responsable de los aumentos en las tasas de osteopenia y osteoporosis en las personas VIH positivas. Por lo tanto, no existen recomendaciones con relación a qué medicamentos anti-VIH deberían evitarse o cambiarse en las personas VIH positivas con, o a riesgo de, una disminución en la densidad ósea. En realidad, los estudios que evalúan el cambio de regímenes a base de IP a regimenes a base de INTR no han mostrado ningún efecto positivo consistente en la BMD de las personas infectadas con el VIH.

Medicamentos anti-resorción

Tal como mencionamos en "¿Qué es la osteoporosis?", existen dos fases distintivas que contribuyen a la remodelación ósea: la resorción y la formación ósea. En la osteopenia y la osteoporosis, la tasa de resorción ósea es más alta que la tasa de formación, y ésto conduce a una disminución en la densidad y fuerza del hueso. Hay varios medicamentos de venta bajo receta aprobados por la Administración de Alimentos y Fármacos de los EEUU, que disminuyen la resorción ósea. Esto significa que pueden disminuir, y posiblemente detener, la disminución de la fuerza y densidad ósea.

Es importante notar que la mayoría de estos agentes han sido estudiados sólo en mujeres post-menopáusicas que experimentan una pérdida significativa de hueso, o en hombres mayores con una osteoporosis secundaria (por ej.: uso de corticosteroides). Se sabe muy poco sobre el uso de estos agentes en mujeres que aún menstrúan o en hombres jóvenes. Se sabe menos aún sobre su uso en el manejo de la osteopenia u osteoporosis en personas VIH positivas.

Los medicamentos anti-resorción son casi siempre usados en combinación con suplementos de calcio y vitamina D para maximizar los efectos del tratamiento.

Bisfosfanatos

Fosamax® (alendronate): Alendronate está aprobado para la prevención (5 mg por día ó 35 mg una vez a la semana) y para el tratamiento (10 mg por día ó 70 mg una vez a la semana) de mujeres post-menopáusicas con osteoporosis.

En los estudios clínicos alendronate ha mostrado reducir el riesgo de fracturas en la cadera, columna y muñeca.

Ha finalizado un estudio de alendronate en personas VIH positivas. El estudio incluyó a 31 voluntarios con osteopenia, que recibieron suplementos de calcio y vitamina D, con o sin alendronate (70 mg una vez a la semana) durante aproximadamente un año. Se encontraron mejorías grandes y significativas en las BMD de la columna en los pacientes que recibieron calcio/vit D/alendronate, comparados con aquellos que solamente recibieron calcio/vit D. Sin embargo, los cambios en las BMD del cuerpo entero, asi como los BMD de la cadera y cuello, fueron similares en los dos grupos. Si bien este estudio sugiere que alendronate, y posiblemente, otros bisfosfanatos, son potencialmente útiles en personas VIH+ con osteopenia/osteoporosis, se necesita más investigación para determinarlo.
 

Boniva® (ibandronate): Ibandronate está aprobado para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis post-menopáusica. La dosis es una tableta de 150 mg una vez al mes, y se toma el mismo día de cada mes.

En los estudios clínicos ibandronate ha mostrado reducir el riesgo de fracturas de cadera.

No se han conducido estudios clínicos de ibandronate en personas VIH positivas con osteopenia/osteoporosis.
 

Actonel® (risedronate): Risedronate está aprobado para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis post-menopáusica. Se puede tomar diariamente (5mg ) o semanalmente (35 mg). También, está aprobado para su uso en hombres y mujeres, en la prevención o tratamiento de la osteoporosis por corticosteroides.

En los estudios clínicos risedronate ha mostrado reducir el riesgo de fracturas de columna y otros huesos.

No se ha conducido aún ningún estudio de risedronate en personas VIH positivas con osteopenia y osteoporosis.

Información importante acerca de los bisfosfanatos

Alendronate, ibandronate y risedronate no se absorben muy bien. En consecuencia, deben tomarse con el estómago vacío. Alendronate y risedronate deben tomarse por la mañana, al menos 30 minutos antes de comer o de tomar algo que no sea agua. Ibandronate también debe tomarse por la mañana, al menos 60 minutos antes de comer o de tomar algo que no sea agua.

Estos medicamentos pueden causar acidez por reflujo y erosión del esófago. En consecuencia, luego de tomar estos medicamentos es mejor mantenerse en posición erecta, tanto sentado como parado (durante al menos 30 a 60 minutos). No deben tomarse antes de ir a dormir. También, sería mejor tomar estos medicamentos 30 a 60 minutos antes de tomar otros medicamentos, como las medicinas anti-VIH.

Terapia hormonal
Calcitonin (Miacalcin®): Calcitonin es una hormona que suprime la resorción ósea y disminuye la eliminación de calcio y fósforo a través de los riñones. Se ha estudiado y aprobado sólo para mujeres post-menopáusicas con osteoporosis. No se sabe si calcitonin es seguro o eficaz para la prevención y tratamiento de la osteoporosis en hombres, o mujeres en la premenopausia infectados con el VIH.
 

Estrógeno: El estrógeno sintético, el cual imita la actividad natural de la hormona sexual femenina está aprobado para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis en mujeres post-menopáusicas. No se usa para la prevención o tratamiento de la osteoporosis en hombres, y no se recomienda para mujeres pre-menopáusicas. Generalmente, se toma en pastillas o se administra en forma de parches sobre la piel.

Debido a que la terapia estrogénica, después del comienzo de la menopausia puede aumentar el riesgo de cáncer de endometrio (cáncer de la pared uterina), se combina con la hormona progesterona. Prempro™, un medicamento que contiene ambas hormonas, y ha mostrado disminuir el riesgo de fracturas en la cadera y en otros sitios. Sin embargo, aún si el estrógeno y la progesterona se usan juntos, sigue existiendo un mayor riesgo de desarrollar cáncer de seno e infartos cardíacos y cerebrales. En consecuencia, la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos recomienda usar otros medicamentos para la prevención y tratamiento de la osteoporosis. Y en el caso que se use estrógeno/progesterona como terapia, se deberá considerar la dosis más baja posible.
 

Testosterona: La terapia con testosterona podría ser útil para detener o revertir la disminución de la densidad y fuerza ósea en los hombres, inclusive los hombres infectados con el VIH. En un estudio reportado en el 2001, un grupo de investigadores estudió a 51 hombres (seleccionados al azar) infectados con el VIH, con osteopenia y desgaste muscular, los cuales recibieron testosterona (200mg por semana) o placebo por tres meses. Al final del estudio, los hombres que recibieron testosterona tuvieron mejorías significativas en sus BMD de columna, comparados con los hombres que recibieron placebo. Los investigadores advirtieron que se necesita hacer estudios adicionales para establecer la eficacia de la terapia con testosterona en hombres infectados con el VIH que padecen una disminución de la densidad ósea.

Moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (SERM, siglas en inglés)

SERM son una clase de medicamentos que han sido desarrollados para proveer los beneficios de la terapia estrogénica, sin los efectos secundarios habituales de los estrógenos. SERM produce señales similares a las estrogénicas cuando se anclan en los receptores de las células del cuerpo, inclusive los osteoclastos. Y debido a que SERM no hace que células de ciertos tejidos se dividan, como las del seno o las del tejido uterino, el riesgo de cáncer endometrial o mamario es menor con el uso de estos medicamentos.

Evista® (raloxifene) es el único SERM aprobado para la prevención y tratamiento de la osteoporosis post-menopáusica. La dosis es de 60 mg al día. No está aprobado para hombres o mujeres en la premenopausia. En los estudios clínicos, raloxifene disminuyó el riesgo de fracturas de columna en mujeres post-menopáusicas con disminución de la densidad y fuerza ósea. Aún no se sabe si raloxifene disminuye el riesgo de fracturas de cadera u otras fracturas que no sean de columna. Tal como la terapia con estrógenos, SERM sólo puede ser útil para mujeres post-menopáusicas con disminución de la densidad ósea. No se sabe si este medicamento será útil para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis en mujeres VIH positivas en la premenopausia.

Medicamentos para la formación ósea

Mientras que los bisfosfanatos, calcitonin, terapia hormonal y SERM han mostrado reducir la resorción ósea, otra clase de medicamentos ha mostrado en realidad construir hueso nuevo.

Hormona paratiroidea

La hormona paratiroidea es el principal regulador del metabolismo del calcio y fosfato en los huesos.

Forteo™ (teriparatide), una forma de hormona paratiroidea ha mostrado en estudios, aumentar la densidad y fuerza ósea. Está aprobado para el tratamiento de la osteoporosis en mujeres post-menopáusicas. También está aprobado para aumentar la densidad ósea en hombres con osteoporosis primaria, u osteoporosis causada por niveles bajos de testosterona. Los niveles de la hormona paratiroidea se pueden medir con un análisis de sangre.

En las mujeres post-menopáusicas que participaron en los estudios clínicos, teriparatide disminuyó el riesgo de fractura en la columna, cadera, pies, costillas y muñeca. En los hombres, teriparatide disminuyó el riesgo de fractura en la columna, pero se necesita más información para determinar los efectos de este medicamento con respecto al riesgo de fracturas que comprometan otros huesos del cuerpo.

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Última revisión: 7/11/2005

El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us".

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